Piensa y Reflexiona: El Stress de fin de año ronda por todos lados…..

El stress de fin de año a la orden del día……

Por Christian Quezada

Hace algunas semanas estuve de visita, una vez más, en Santiago. Muchos hablan del stress de fin de año, que se contagia por todos lados y más aún en una ciudad tan grande como Santiago.

Mi último día lo pasé con una prima en la comuna de Ñuñoa. Lejos lo que más recuerdo de esa tarde, fueron 3 situaciones de stress en menos de una hora.

En el camino a Plaza Ñuñoa, íbamos en la micro y antes de bajarnos. Una vieja…..… (después entenderán el porque de esa descripción) empezó a gritarle, de la nada, puteadas a diestra y siniestra a un tipo que iba sentado en el asiento del pasillo de la micro (el de la ventana estaba vacío). Empezó a gritarle…. “que te creís conshetumare que no me dai el asiento”. Y eso fue lo más suave que dijo. Todos quedamos asombrados por esta reacción, ya que la señora, nunca le pidió al tipo que le diera el asiento o la dejara pasar al asiento de la ventana que estaba vacío. El tipo se defendía de muy buena forma y con buenas palabras le decía…. “señora nunca me dijo que la dejara pasar o le diera el asiento y menos la he tratado mal o con groserías”. Pero ella seguía enervada gritándole groserías de grueso calibre y de una forma muy ordinaria. Justo con mi prima teníamos que bajarnos, mientras la discusión ya iba en que el tipo le decía…. “señora se nota que ud no tiene estudios ni de 4to medio, porque alguien adulto no puede hablar de esa forma con otra”. Y la vieja seguía puteando al tipo, a esa hora algunos de atrás, que vieron la situación gritaban a lo lejos “cállate vieja aweoná”. Yo pensaba que esta señora era hermana o algo de Patty Jofré, la actriz de Morandé con Cñia que agarra a puteadas a todos. Luego de bajarnos, mientras seguía la discusión arriba de la micro, fuimos a un restorán que estaba al lado de Plaza Ñuñoa y nos sentamos a almorzar, en las mesas de la afuera que estaban en plena Av. Irarrazaval.

Luego de unos minutos, atrás de mi prima había dos señoras y un tipo. Una de las señoras comenzó a hablar muy despectivamente de nosotros (los chilenos). Decía… “acá todos me han tratado mal”, “en este país hay puros negros de mierda”,”lo peor que pude haber hecho es haberme venido a este país de mierda” entre otras cosas. La cosa se ponía peor a medida que la señora seguía tomando cerveza. Estaba muy enojada.

Todo se calmó cuando apareció un loco que vendía cuentos para colorear y ella lo retuvo como por media hora. Le dio la lata hablándole de su vida. Lo malo que como 3 mesas a la redonda estábamos escuchando su relato. Le repetía lo mismo que había dicho antes. Que era infeliz acá, que venía de EE.UU, etc. El más beneficiado de esto fue el loco de los cuentos, porque se llevó 20 lucas que le dio la señora y otro tipo que estaba con ella. Con mi prima dijimos… “a esta le falta algo, por eso anda así”. Así tal cual de ordinarios, pero era lo que la señora demostraba con ese comportamiento.

No terminaba esta escena y casi se produce un choque a 20 metros de donde estábamos sentados. Imaginen, avenida de dos pistas por lado. Separadas por un bandejón central que no alcanza a cubrir ni la mitad de un auto (no como los de las 4 avenidas de acá donde cabe fácil un auto). Uno de los autos (rojo con un tipo joven) intentó doblar pero justo le dio la luz roja. Ahí pegó una chantada, pero lo más extraño fue la reacción de un tipo que venía del otro lado de la avenida (auto blanco con un oficinista). Que al ver este auto, que quedó con la nariz metida en su carril. En vez de esquivarlo y pasar, que era lo lógico, le tiró el auto encima  y luego de esto, empezó a putearlo por la ventana. El otro tipo, que estaba esperando la luz verde para pasar la decía que siguiera su camino, pero el oficinista seguía gritándole garabatos. El pelotudo, por no seguir su camino, tenía una fila de 10 autos atrás de él. Los transeúntes y los que estábamos en el restorán empezamos a gritarle al oficinista… “agueonao, deja de molestar al loco”,”tenís el medio taco, tonto hueón” entre otras cosas. Luego de 6 minutos donde se dedicó a dejar un taco y agarrar a puteadas al pobre joven, siguió su camino, mientras fácilmente unas 10 personas le gritaban de todo por provocar este alboroto.

Mi prima y yo nos reíamos, ya que en menos de una hora, estuvimos frente a 3 escenas de stress. Ahí me decía… “no ves, esto pasa acá en Santiago no más”….. yo pensaba que allá ocurre a cada rato, pero acá en Chillán no estamos ajenos a esto. Eso sí que en vez de estar alterados por la navidad y la compra de regalos, preocúpense de tener una buena reunión y cena familiar durante estas fiestas de fin de año.

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