Noches Carreteras: Por confianzudos mis amigos…

En la confianza está el peligro.

Por Anónimo

VICT1Después de una semana realmente agotadora y estresante, me dirigí con un grupo de amigos a beber a un pub del centro de nuestra ciudad. Éramos 5, hacía mucho calor esa tarde, la idea era tomar y conversar un rato porque estábamos todos hasta las pelotas de la U, el trabajo, la tesis, etc. Sólo queríamos relajarnos. Como 2 amigos andaban en bicicleta tuvimos que ir a tomar al “Latinos”, donde no hubo problemas para entrar las bicis al sector del patio. Luego de varias chelas y avanzada la tarde, de repente pasa por nuestro lado un grupo de tipos de aspecto bien intimidante, digámoslo, se veían muy flaites. Nosotros ni ahí, pero justo uno de los nuestros saluda a uno de ellos muy amistosamente. Pensé: “Seguramente lo conoce desde hace tiempo”. Mi amigo Jorge nos presenta al tipo, aunque en tono muy particular le dice algo así como: “Éstos son mis amigos”, en afán seguramente de protegernos y que nos reconozca, ya que por la pinta podía esperarse cualquier cosa fea de los recién llegados. Luego de la presentación el tipo sigue su camino con su grupo; le preguntamos a nuestro amigo de dónde conocía a este loco, contestó que era amigo, se llamaba Brian y que vive al lado de su villa. Agrega que el tipo es peligroso, medio turbio, pero que lo conoce desde niño y, como pensábamos, él nos presentó con el afán de protegernos de alguna manera. Avanzado el carrete (o más bien, tomatera), ya estábamos todos entonados, cuando a uno de mi grupo se le ocurre la genial idea de proponer que fuéramos a fumar marihuana a alguna parte; nadie andaba con un porro. En este momento salta Jorge y dice: “¿Por qué no le pasamos plata al Brian que se puede conseguir barata y de la buena en la población de al lado de mi casa?”. Ninguno dudó en pasarle plata, juntamos 5 bicilucas entre todos para comprar yerba. Pero a otro de mis amigos se le ocurrió una aún más genial idea y finalmente el “amigo flaite” terminó yendo en la bici de Pablo acompañado de Luis, a comprar la famosa yerba. Esperamos tomándonos las últimas chelas. Como media hora después aparece el Luis, solo y asustado, exclamando: “¡Cabros, no me van a creer!”, nos cuenta que al llegar cerca de la población, el Brian le dijo que mejor esperara fuera de allí, porque era realmente peligroso, y como él era de ahí no le iban a hacer nada e iba a poder comprar marihuana sin problemas. Grueso error. El tipo se llevó sin escrúpulos la bici de nuestro compañero Pablo y las 5 lucas y nunca más volvió a aparecer. Por supuesto, entre todos agarramos a puteadas a Jorge, nuestro compañero y supuesto “amigo del flaite”. Según él, no entendía lo que había pasado ni porqué lo hizo, mientras todos quedamos como verdaderos gueones por haber confiado en este ahora total desconocido.

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2 comentarios

  1. JAJAJA..

    BUENO..CASI TEXTUAL OCURRIO..

    LA ENSEÑANZA:
    “EL PREJUICIO NO SIEMPRE ES MALO,,EN ESPECIAL TRATANDOSE DE FLAITES”

  2. En mi corta vida he comprobado que las primeras impresiones son las que valen.


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